Mi nombre es Gabriela Mónica Marini. Nací el día 12 de Abril de 1959, en Argentina, Capital Federal.

Realicé mis estudios secundarios en la escuela La Salle de Ramos Mejía (Pcia.de Buenos Aires), en donde egresé como Perito Mercantil.

La vocación como artista nace conmigo. De pequeña dibujaba y trataba de que todo lo que hacía me saliera a la perfección; pero nunca se me hubiera ocurrido estudiar en la Escuela de Bellas Artes, ya que a mi madre y mi padre, a pesar de ser excelentes dibujantes, se sentían un poco frustrados con respecto al dibujo, porque creían que que a esto nadie lo tomaba como cosa seria, y no era algo con gran futuro, lo cual hizo que ya no tuviera incentivos para dedicarme a esta actividad como carrera, sino que solo la ejecutaría por placer, al igual que ellos.

Siento gran pasión por los caballos desde pequeña, ya que conviví con ellos en un club donde pasé toda mi infancia y mi adolescencia.
Pasaba la mayor parte del día con ellos en las caballerizas, allí me sentía protegida y sentía que ellos formaban parte de mi vida.

Los caballos no nacieron para el sometimiento del hombre sino para compartir con él. Es por eso que los plasmo en mis pinturas libres o jugando junto al hombre, como por ejemplo en pinturas de Polo, Pato, Carreras de caballos.

Siento al pintarlos que disfrutan junto al ser humano del deporte; no así en el salto, ya que siento que el caballo no puede moverse como quisiera.

También me gusta pintarlos en las carreras porque es donde se percibe toda su fuerza y energía.
Para mí este animal tan expresivo y tan perceptivo, es la combinación perfecta de fuerza, coraje, ternura, con la capacidad de sentir lo que uno como humano le quiere trasmitir. Su belleza corporal junto con su destreza, a mis ojos, y bajo mi humilde sentir, es lo más bello que se ha creado en esta tierra para que el humano pueda disfrutarlo, y a su vez, que ellos puedan disfrutarnos también a nosotros.

A lo largo de mi vida he hecho de todo, pero nunca dejé de pintar o de dibujar. El hecho de poder expresarme mediante la pintura se tornó una necesidad.
Comencé hace unos seis años a relacionarme cada vez más con el arte y fui dejando de lado otras actividades que me servían como sustento material y aposté a mis sentimientos expresivos como medio de vida, lográndolo dos o tres años más tarde, ya que no la pasaba muy bien económicamente. Sin embargo seguí apostando a lo mío, y pude por lo menos mantenerme precariamente.

A los 35 años me decidí a entrar en la Escuela de Bellas Artes, peo mi maestro del taller de pintura y escultura, el Sr. Marcelo Perez luego de unos meses me recomendó no hacerlo, ya que desde su humilde parecer no era lo que yo necesitaba. Luego comencé talleres con otros artistas como el Sr. Gagliardi, taller de dibujo en vivo, quien me recomendó lo mismo, y además concurrí al taller del Sr. Lapo con quien aprendí diferentes técnicas, como el uso del collage, el derrite, etc.
Como material principal utilizo el acrílico ya que secado rápido me permite ser más espontánea a lo hora de expresarme. No realizo dibujo previo, lo cual me brinda esa espontaneidad de la que hablo y logro darle toda la fuerza y movimiento a mis obras.

No sólo los caballos son mi pasión a la hora de pintar, sino también los son las expresiones de los rostros y el cuerpo humano, sobre todo el cuerpo desnudo de la mujer, el cual pienso que es perfecto.

Las pinturas sobre los temas sociales que me preocupan y me causan la sensación de impotencia, como la prostitución infantil o las guerras, son temas que me apasionan, pero al no ser comerciales pinto cuando puedo sobre ellos. Además es muy necesaria la investigación previa de los mismos para realizar mis obras.

Me dicen que pertenezco a la raza de los pintores AUTODIDACTAS ya que no egresé de ninguna escuela de bellas artes, pero al estar frente a una tela, madera o papel en blanco, lo único que siento es que somos uno, que tengo que integrarme en eso blanco y vacío y hacer que se transforme en el espejo de mis sentimientos hacia el espectador; y si cuando la obra está en exposición, al menos uno de todos ellos puede llegar a sentir lo que quise trasmitir, ese es mi gran premio, ya que he logrado mi objetivo principal; que el otro sienta el amor con el que ejecuto mis trabajos, que más que mis trabajos son mis hijos del alma.

Presentación Permanente en Recoleta, Buenos Aires -Argentina.
www.mariniart.com.ar


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